Branding: desvelamos su significado y para qué sirve

Estrategias de Branding

Cualquier persona que tenga un negocio, debe tener una marca. Esto es una verdad categórica en el mundo de los negocios, sin embargo, no todo el mundo es consciente de que tiene una marca y de que tiene que cuidarla o potenciarla. Por ello, la idea de practicar branding a nivel corporativo cobra sentido en muchos casos, por lo que os explicamos qué es y para qué sirve.

Concepto

Podemos definir branding como conjunto de acciones dirigidas a la creación de experiencias que consigan satisfacer las expectativas de marca. A groso modo, se podría decir que branding es el conjunto de acciones que utilizamos para diferenciar nuestra marca del resto, consiguiendo beneficios a nivel de marca.

Cuando hablamos de branding estamos haciendo referencia a la idea de diferenciación o distinción, ya que es el objetivo de esta práctica. Por tanto, si necesitáis diferenciaros de vuestra competencia, lo mejor es llevar a cabo una estrategia de marketing que esté basada en él.

Causa

La causa de la existencia del branding la encontramos en la necesidad de diferenciarse de la competencia, debido a la concurrencia de mercados en los que intervienen muchas empresas con productos muy similares, donde las diferencias entre éstos son mínimas. Si no podemos establecer una diferencia técnica, vendamos el producto o marca de otra manera.

Esta viene a ser la razón de ser del branding.

Modo

El modo en el que actúa el branding es cuestión importante, si queremos entender la noción con claridad. Este método de diferenciación se puede practicar de mil formas distintas, como ocurre con, casi, todas las acciones de marketing. Sin embargo, es difícil diferenciarse del resto de marcas comunicándonos de cualquier manera.

Hay diversos modos por el que podemos conseguir la diferenciación de una marca, algo de lo que ya hablaremos en otra ocasión, ya que estamos definiendo qué es el branding y para qué sirve.

Tiempo

Mejor dicho, “momento”. Puede ser muy difícil o, relativamente, fácil determinar el momento en el que debemos de llevar a cabo una práctica diferenciadora de marca. No podemos practicar branding en cualquier momento, de lo contrario no estaríamos elaborando un plan de acción eficiente. Necesitamos conocer nuestra empresa y en qué lugar está en un momento dado.

Si todos los estudios consideran que es buen momento para lanzarnos al ruedo, simplemente tenemos que contratar a los profesionales adecuados y llevar a cabo las acciones idóneas para conseguir el mayor impacto posible. El resto es, simplemente, esperar a que ocurran las cosas y se desarrollen los acontecimientos.

Lugar

El lugar para practicar branding es bastante indeterminado. Podemos practicarlo de forma digital, física, por televisión, radio; de mil maneras posibles. Sin meterme en comparaciones, siempre que elijáis una vía para ello tenéis que tener en cuenta el tipo de branding que vais a emplear porque puede no ser compatible con el canal de mensaje elegido.

Esta es una de las razones por la que incidimos tanto en contar con profesionales cualificados alrededor de vuestro negocio.

Para qué sirve

Como se ha dicho más arriba, el fin del branding es conseguir la diferenciación del resto de marcas existentes, normalmente, marcas rivales de la vuestra. Las consecuencias que revelan síntomas de que nuestra estrategia está teniendo el impacto deseado son:

  • Mayor valor añadido.
  • Mayor alcance = más visitas, ventas o clientes.
  • Mejor imagen de marca.
  • Más caché o prestigio.
  • Mayor conocimiento de la marca por parte de los clientes.

Entre otras consecuencias, obtendremos esos beneficios al practicar branding. Sin embargo, no es la solución a todos vuestros problemas, tened eso en cuenta.

5 beneficios que aporta el branding a tu negocio

El branding es muy utilizado en el mundo de los negocios, ya que proporciona beneficios muy interesantes a las empresas en cuanto a imagen corporativa. Sin embargo, no siempre estamos actualizados y somos conscientes de cómo influye en una marca el practicar branding o no. Por ello, os vamos a informar de los beneficios que aporta a nuestros negocios.

  1. Distinción o diferenciación

La primera idea que nos viene a la cabeza es la de distinción o diferenciación, ya que implementar branding en una empresa, lo que nos ofrece es diferenciación del resto de las marcas o compañías. Esto, a grandes rasgos, nos proporciona un valor añadido respecto a los demás porque provoca que el consumidor o usuario vea nuestra empresa con otros ojos.

El branding es muy efectivo en mercados o sectores muy explotados que ofrecen lo mismo, pero añadiendo pequeñas diferencias. En este sentido, cualquier soplo de aire fresco permite acaparar la atención de los consumidores, consiguiendo más clientes y ser más fuerte en el sector en cuestión.

  1. Caché o valor

Otro de los beneficios que otorga la práctica de branding a nivel corporativo. Cuando llevamos a cabo una campaña de branding en nuestro negocio, vamos a aumentar el valor de nuestra empresa, ya que, en muchas ocasiones, para diferenciarse tendremos que innovar. Cuando innovamos nuestro nombre estará en la boca de todos, cuando alguien quiera referirse al producto y no a la marca.

Así ocurre con los famosos “Kleenex”, los pañuelos que reciben ese nombre por la marca que los creó, como ocurre, también, con los Chupa-chups, iPads, etc. Básicamente, conseguiremos darle mucho valor a la marca cuando nos diferenciemos gracias al marketing.

  1. Más clientes… más contactos

Es uno de los efectos principales de practicar branding correctamente y conseguir el impacto pretendido. Al diferenciarnos de los demás, estaremos en boca de todos, tanto de nuestros competidores, como de los clientes. En este sentido, si somos productores o vendedores, muchas empresas B2B estarán interesadas en establecer contacto con una empresa seria (nosotros).

Podría ser una “subconsecuencia” del valor o caché que obtiene nuestra marca a raíz de practicar branding. Las empresas y los clientes estarán más interesados que antes en tener una relación contigo o con tu empresa.

  1. Para triunfar, hay que destacar

Para que el branding sea efectivo hay que hacer las cosas con rigor suficiente porque no sólo el marketing obrará el milagro. El branding, digamos, que es una presentación de un producto o marca, si luego no funciona, no será culpa del branding. Esto ha ocurrido con más de un producto que se ha lanzado al mercado prometiendo muchas cosas y luego se ha quedado todo en humo.

Por ello, es necesario que estéis seguros del objetivo que queréis alcanzar; de ser así, el branding es una herramienta fundamental para conseguir reforzar una marca o un producto. No hace falta que diga lo importante que es tener una idea útil y válida, ya que sin la existencia de ella, el branding no tiene sentido.

  1. Ver resultados y rodearte de profesionales

Se puede decir que cualquier persona no está capacitada para practicar branding por sí sola, debido a que tiene que entender cómo funciona el marketing. Si consigues rodearte de profesionales cualificados en esta materia, simplemente tienes que trabajar tu idea y ver el resultado obtenido.

Sin embargo, como ocurre en casi todas las variantes de marketing, el branding no tiene un efecto inmediato en el producto o marca, siendo necesario esperar bastante tiempo y trabajar bien la práctica del mismo. Si buscáis resultados inmediatos, no os recomiendo la práctica de branding.

Co-branding: cómo practicarlo y para qué sirve

Ante una era en la que la diferenciación marca los pasos, el co-branding es una opción muy interesante para ciertos negocios. Lamentablemente, no todos conocen esta posibilidad, pero la verdad es que funciona bastante bien y, en ciertos casos, complementa una buena estrategia de marketing. Os enseñamos cómo practicarlo y para qué sirve.

¿Qué es?

Es una estrategia de marketing en la que dos marcas se unen para ofrecer un producto más completo al consumidor, algo que no podrían conseguir por separado. A menudo, las empresas prefieren aunar esfuerzos para lograr ciertos objetivos comunes, en los que ambas pueden sacar beneficio de ello.

Normalmente, estas empresas suelen realizar su actividad en sectores distintos, aunque fuertemente, o no, relacionados. Hay muchos ejemplos en cualquiera de los sectores más habituales: Adidas con Goodyear, en la fabricación de sus zapatillas; Huawei con Porsche, en el diseño de smartphones o Repsol y Burger King en sus gasolineras.

¿Cómo practicarlo?

Lo primero que se necesita es una empresa que quiera colaborar en algún producto de forma común. En la mayoría de ocasiones, una de las marcas será la que se aproveche más de la otra, esto es siempre así, pero ¿Merece la pena? Dependiendo de tus objetivos, merece o no la pena. Básicamente, esto es lo primero que necesitas para practicar co-branding.

Encontrada la empresa, hay que unir esfuerzos con la correcta logística, es decir, poner en común los esfuerzos que requiere el marketing. Esto se puede hacer de mil maneras, pero lo que más preocupa es cómo se van a encauzar las acciones, ya que vais a crear un producto conjunto nuevo y tenéis que poneros de acuerdo en la forma de proceder.

¿Merece la pena?

Esta es la pregunta que más veces se repite, no sólo en esta estrategia, sino en la mayoría de las estrategias de marketing. Dicho esto, para que decidas tú mismo/a hemos evaluado una serie de ventajas y desventajas que suponen acudir al co-branding, por lo que échales un vistazo y dinos si merece la pena o no.

Ventajas

  • Unir fuerzas entre dos empresas para conseguir, de forma más sencilla, cumplir los objetivos.
  • Conseguir una lluvia de ideas mucho más interesante al haber más personas trabajando en el proyecto.
  • Mayor amplitud de soluciones o utilidades que puede dar el producto.
  • Fabricar o idear un producto o servicio más atractivo y completo para el consumidor.
  • Conseguir más caché o prestigio al colaborar con una empresa que tiene más que la tuya.
  • Ampliar los sectores de actuación y aumentar el número de clientes potenciales, especialmente si la otra empresa tiene una fanbase importante.

Desventajas

  • Falta de entendimiento con la otra empresa o distinta forma de ver las cosas.
  • La otra empresa se beneficia del co-branding más que tú, aunque no ocurre en todos los casos.
  • Difícil de llevarlo a la práctica debido a que es complicado una empresa que esté dispuesta a hacerlo.
  • Conflictos entre ambos departamentos de marketing o ideas totalmente opuestas.
  • Compromiso elevado en el que pones mucho en juego, ya que la otra empresa puede cometer un error grave y te puede salpicar a ti.

Conclusión

Si tenéis un buen producto con otra empresa entre manos, evaluad si el socio piensa igual que vosotros o persigue los mismos objetivos para saber si es posible asociarse.

Si, después de todo, el socio es compatible, adelante porque este tipo de estrategias os beneficiará mucho en cuanto a clientes, ya que proporciona un impulso muy grande a la empresa más pequeña de las dos.

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